13. sep., 2016

La madre perfecta

¨La madre perfecta no grita, no se desespera, no regaña, no apura, no reclama, no se queja....
La madre perfecta no existe..."

¿Cuantas veces nos desesperamos intentando ser la madre perfecta?
¿Cuantas veces nos herimos por la sensación de culpabilidad con respecto al carácter y comportamiento de nuestros pequeños?
¡Las madres perfectas no existen!!

Lo más importante para caminar hacia el perfecto desarrollo cognitivo de nuestros hijos es, primeramente, quitarnos la sensación de culpa y la presión que construimos dentro de nosotras para serlo.

¡Cada niño es su mundo! Esta expresión que escuchamos tan a menudo, que muchas veces conforta pero no nos llena de tranquilidad. Porque los pequeños están allí, cada segundo para testar nuestra paciencia, nuestra capacidad de aguante, nuestro limite del cansancio reflejados en sus comportamientos tan perturbadores. Por otro lado esta la sociedad, nuestros amigos y nuestra familia que sutilmente etiquetan a nuestros hijos y la educación que le propiciamos.

Es hora de cerrar los ojos y hacer oídos sordos a nuestro entorno. Abrirlos para nuestro "yo" interior y primero de todo admitir: No soy perfecta. Aceptar nuestras fragilidades, limitaciones y fallos. Admitir que, por mucho que te estés esforzando por serlo y por muy cerca que llegues a serlo, fallarás. En algo fallarás.

Admitir que tu familia constituida, de la manera que se encuentre ahora, es la familia sistémica que la combinación de sus creencias y las de los demás componentes de la familia, crearon. Sois únicos, con sus calidades e imperfecciones.

Al sentirse libre de esta sensación de que algo estás haciendo mal, podrás caminar rumbo a la armonía en el núcleo familiar, siguiendo pasos orientados para conseguir impulsar su potencialidad, rompiendo la barrera que te hace ver solo lo que no está bien.

Tu familia es única y especial.

¡A vivir la vida!

Cristina Santos