7. feb., 2017

Alto sentido de justicia - Un peligro para un niño PAS

Según investigación reciente, realizada en la Universidad de Boston, detectó que gran parte de los niños, a partir de los 4 años poseen una aversión a la injusticia en desventaja, o sea, no están dispuestos a tolerar abusos. Es una característica primitiva que compartimos con seres no humanos y otras especies sociales. A partir de los 8 años se desarrolla la aversión a la injusticia en ventaja, o sea, abro mano de lo que gano para que el otro no pierda injustamente. Es una característica humana y cultural. 

¿Sabéis que una de las características de un niño PAS es no tolerar la injusticia? Esa aversión se da tanto en desventaja y, por su alto poder de empatía, también en ventaja. Para el niño altamente sensible, el justo es lo que vale. 

Nuestros niños estarán expuestos a injusticias frecuentes, sobre todo en su relación de amistad con otros niños que, muchas veces, se quedan en la etapa de egoísmo mucho más tiempo que un niño PAS.

-Mamá, ya no quiero ser amiga de Ane. 

-¿Por qué, cariño?

-Es que siempre que me pide comparto con ella mi merienda. Pero hoy le pedí para compartir su mandarina conmigo y ella lo pelo, cogió dos trocitos que estaban malos y me dijo: "pues estos para ti"

-¿Y cómo te sentiste?

-Muy mal y no los cogí. Le dije que era injusto y no los quería y ella me dio la espalda y se marchó.

-¿Y cómo lo habías hecho si fueras tú la que tuvieras que compartir la mandarina?

-Pues cogería los dos trocitos que estaban malos, los tiraría a la basura y lo que quedaba la compartiría por la mitad. 

-¿Y qué pretendes hacer ahora? 

-Pues voy a buscar otra amiga para el recreo porque si Ane solo me da la parte mala de la mandarina, es que me va dar la parte mala de todas las cosas que compartamos. 

Tan sencillo y tan lógico y aunque su respuesta final tiene un doble sentido, que lo podemos ampliar de la manera más profunda, tiene su sentido lógico. ¿Y porque compartir momentos con una persona que solo te ofrece su parte mala?

Pero para un niño PAS su sentido de justicia no se queda ahí, donde el sencillamente puede elegir buscar otro camino, o otra compañía. Su sentido de justicia seguirá hablando alto en otros momentos de su vida que no es solo el social. También el familiar. No aceptará que su cacho de pastel sea más pequeño que el de su hermano, no tolerará que su madre le eche la bronca por algo que para él no haya quedado claro que sea su responsabilidad, no lo llevará bien que su padre critique el conductor del coche que va adelante que conduce mal porque va lento, cuando en realidad es que su padre es el que tiene demasiada prisa. Y se fijara en detalles que, hasta mismo para los adultos, son imperceptibles. Hay que tener cuidado con lo que decimos, que hacemos y cómo reaccionamos delante de ellos. 

Pero ¿dónde está el peligro su gran sentido de justicia? 

Según van creciendo y van aprendiendo a entender el mundo que hay a su alrededor, su sentido de justicia va ganando fuerza. Y en la misma proporción crece la inquietud de ¿por qué las personas actúan con injusticia? Empiezan a sentirse raros y a la vez quieren que las demás personas sean como ellos son, o por lo menos que actúen de manera justa y se van encerrando en una burbuja de protección llena de cuestionamientos. Las vueltas que da intentando entender el otro (muy común en los PASes) le puede minar la autoestima al no lograr entenderlo. También puede aislarse y preferir evitar las relaciones sociales. Es entonces cuando tenemos que actuar con mucho dialogo.

Hablarles acerca de alta sensibilidad y sus principales características puede ayudar el niño a entender que las personas son diferentes, pero que hay más personas que piensan y sienten como él lo hace. 

Quitarles el juicio, explicándoles que las personas actúan según sus características individuales y por lo que han aprendido con sus experiencias, pero que toda la acción tiene una reacción y que cuando actúan de manera equivocada, pierden oportunidades y personas importantes en la vida, pero que cada uno es responsable por sus propios actos. 

Ayudarles a respetar las personas como son. No quiere decir que tengan que admitir una injusticia, sino que decidir qué hacer con esta información, sin esperar que el otro cambie o tenga consciencia del hecho.

Intentar identificar otros niños PAS de su convivio: primos, amigos, vecinos e intentar acercarles a esta convivencia con iguales, ya que juntos disfrutaran de las mismas sensaciones y será muy sano para que no haya deficiencia en su desarrollo emocional.